Las águilas calvas protagonizaron un notable regreso en el Valle del Río Connecticut, con New Hampshire alcanzando 128 parejas reproductoras y Vermont 38 para 2025. Antes llevada a la casi extinción por el DDT y la pérdida de hábitat, el ave nacional es hoy una visión habitual sobre los ríos de Nueva Inglaterra.
Pocas historias de fauna en Estados Unidos son tan triunfales como el regreso del águila calva, y en el Valle del Río Connecticut, en Nueva Inglaterra, ese regreso está plenamente a la vista, surcando el cielo. Antes diezmadas en todo el país por la pérdida de hábitat, la caza y el pesticida DDT, las águilas casi habían desaparecido de la región. Para 1963 solo quedaban unas 400 parejas reproductoras en todos los 48 estados contiguos. Hoy, las grandes rapaces de cabeza blanca vuelven a ser una visión habitual planeando sobre el río.
Las cifras regionales cuentan la historia. Para 2025, New Hampshire había subido a 128 parejas reproductoras en todo el estado, mientras que Vermont contaba 38 parejas, la mayoría a lo largo del Río Connecticut. El observador local John Lowrey, que monitorea 13 nidos entre Vernon y North Windsor, informa que todos albergan ahora parejas de adultos anidando, con crías que abandonan el nido con éxito en los últimos años, una señal vívida de lo completamente que las aves han recuperado sus antiguos dominios.
“Antes diezmadas en todo el país por la pérdida de hábitat, la caza y el pesticida DDT, las águilas casi habían desaparecido de la región.”
La recuperación no ocurrió por casualidad. La prohibición del DDT en 1972 eliminó la sustancia química que había adelgazado las cáscaras de los huevos de las águilas y dañado su reproducción, mientras que la protección de hábitats dio a las aves espacio para recuperarse. Un programa de reintroducción iniciado a principios de los años 1980 en el Embalse Quabbin, en Massachusetts, trasladó crías huérfanas de los Grandes Lagos y de Canadá para sembrar nuevas poblaciones. Vermont registró sus primeras parejas reproductoras en 2002 y confirmó reproducción exitosa en 2008.
El viaje del águila es también una historia de voluntarios entregados. Observadores como Lowrey y el fotógrafo Craig Mellish siguen la actividad de los nidos año tras año, compartiendo sus datos con agencias estatales de fauna y grupos de conservación. Incluida en la Ley de Especies Amenazadas en 1973 y retirada de esa lista en 2007, el águila calva ha pasado de símbolo de crisis de conservación a símbolo de éxito de conservación. Para cualquiera que la vea planear sobre el Río Connecticut hoy, es un recordatorio vivo de que hasta un emblema nacional puede ser rescatado del borde del abismo.
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Good News Good Vibes. (2026, April 19). Bald Eagles Soar Again Along New England’s Connecticut River. Retrieved from https://goodnewsgoodvibes.com/es/article/bald-eagles-soar-connecticut-river-valley-2026
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Última revisión: 19 de abril de 2026
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