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Las aves marinas y las plantas nativas podrían ayudar a los atolones tropicales a seguir el ritmo de la subida del mar

Un estudio sobre 28 islas de atolones en los océanos Índico y Pacífico, publicado en Science Advances, halló que los arrecifes alrededor de islas sin ratas y con colonias prósperas de aves marinas crecieron hasta 2,5 veces más rápido, produjeron más sedimento y contaban con suelos mejor sujetos.

CienciaEquipo Editorial GNGV5 min lecturaRevisado el 26 de octubre de 2026

Foto: Supertoff / Wikimedia Commons (se abre en una pestaña nueva) · CC BY-SA 3.0

Las islas bajas de los atolones están entre los lugares más expuestos a la subida del mar, pero una nueva investigación sugiere que la naturaleza puede dar a algunas de ellas una oportunidad mejor. Un estudio publicado en Science Advances el 14 de octubre de 2026 y dirigido por Nick Graham, de la Universidad de Lancaster, concluyó que restaurar las aves marinas y la vegetación nativa refuerza los procesos naturales que mantienen los atolones sobre el agua.

El equipo combinó datos ecológicos de 28 islas de atolones en las Seychelles y el archipiélago de Chagos, en el océano Índico, y en el atolón de Tetiaroa, en la Polinesia Francesa. A partir de censos de aves marinas, estimó cuánta energía y cuántos nutrientes llevan las aves desde mar abierto a cada isla y cómo afectan a la isla y a sus arrecifes. También participaron equipos de The Nature Conservancy, la Universidad de Exeter, la Universidad de Oxford y la Universidad de Seychelles, con financiación de la Fundación Bertarelli.

Destacaron tres beneficios. Primero, el crecimiento de los arrecifes del lado de la laguna y del lado oceánico en islas sin ratas y con poblaciones sanas de aves fue 1,8 y 2,5 veces mayor que en islas infestadas de ratas. Segundo, la producción de sedimento —la arena y los restos que construyen las islas— fue entre 2,3 y 2,8 veces mayor junto a las islas con aves, en parte gracias a más peces loro. En una isla de unas 14 hectáreas, eso supone unos 170 metros cúbicos adicionales de sedimento al año. Tercero, la longitud de las raíces finas fue 4,6 veces mayor donde abundaba la vegetación nativa, que sujeta el suelo mucho mejor que los cocoteros.

Según Casey Benkwitt, del equipo autor, el crecimiento de los arrecifes de laguna en islas sin ratas y con aves bastaría para seguir de cerca la subida del mar prevista hasta finales de siglo con 2 °C de calentamiento, mientras que los arrecifes sin aves tendrían una capacidad limitada para lograrlo. "Sustituir las viejas plantaciones de cocoteros abandonadas por vegetación natural y restaurar las poblaciones de aves marinas erradicando las ratas invasoras podría ser clave para la supervivencia de estas diminutas islas bajas", afirmó Graham.

Los resultados tienen matices. Muchas cifras son estimaciones de crecimiento potencial y no mediciones directas de cambios en las islas, las proyecciones dependen de un escenario de 2 °C y, como señala Positive News, el equipo insiste en que reducir rápidamente las emisiones sigue siendo esencial. Aun así, como apunta Jennifer Appoo, de la Universidad de Seychelles, la renaturalización podría ser una opción de bajo coste en atolones poco habitados donde las soluciones de ingeniería no son viables.

Por qué importa

Señala una vía práctica y basada en la naturaleza para ayudar a algunas de las islas más vulnerables del mundo a afrontar la subida del mar, junto con la reducción de emisiones.

Fuentes

Qué puede hacer usted

Lee el resumen del estudio de la Universidad de Lancaster y apoya a organizaciones que restauran islas eliminando especies invasoras.

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